
—La Casa Vrinn está amenazando a mi familia.
Drusniel dejó la capa húmeda sobre una silla. Había ido al anexo antes que a la torre, desobedeciendo a su padre. El registro público confirmaba dos requisiciones urgentes, pero necesitaba autorización de un consejero para ver las copias selladas. Tenía las fechas. Nada que las vinculara a los Vrinn.
Zaelar dejó el libro. Una fila de relojes de arena vacíos aguardaba su turno sobre el escritorio; levantó uno y dejó que se asentara la arena.
—¿Qué has averiguado?
—La voz dice que están contratando mercenarios. Encontré las requisiciones que mencionó. No pude leer las órdenes.
—Mercenarios. —Zaelar giró el reloj y lo dejó sobre la mesa.
—¿Eso te dice algo?
—Unos soldados a sueldo pueden atacar una casa de forma distinta que sus vecinos.
—¿Por qué?
—No conocerán sus costumbres. Quizá vean una entrada que un vecino descartaría. —Zaelar puso una ficha entre ambos—. ¿Por dónde esperarías que lo intentaran?
Drusniel miró la ficha. —Me estás preguntando por las defensas de mi familia.
—Te pregunto cómo piensas.
—Pienso que no voy a darte nuestros puntos de entrada.
—Mantén esa precaución. Podemos trabajar sin un mapa.
—Si usaran forasteros —dijo Zaelar—, ¿qué cambiaría?
—No sabrían qué patrullas pertenecen a la casa. —Drusniel lo pensó—. Podrían cruzar terreno expuesto que nosotros descartaríamos como entrada.
—Y la percepción del aire podría advertirte de su llegada, tomaran el camino que tomaran.
Zaelar volvió a ordenar las fichas de práctica en una línea.
—Eso podemos practicarlo aquí.
—Lejos de la rejilla —dijo Drusniel—. Y no me avises cuando te muevas.
Zaelar corrió la cortina de la ventana. —Elige dónde te vas a poner.
Al mediodía, percibir los movimientos de Zaelar le había dejado un dolor de cabeza que empeoraba con la luz. Descansó a cubierto antes de volver a casa.
Le dio a su madre las fechas de las requisiciones nada más llegar. Ella le preguntó dónde había estado. Le contó lo del anexo y calló lo de la torre.
—Tu padre puede pedir las copias selladas —dijo ella. Se guardó el papel en la manga—. Ve a lavarte. Traes encima medio camino superior.
Fin de Capítulo 5.3 —> 5.4: La Rivalidad de la Casa: La Noche Antes
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