
La presencia lo encontró esa noche.
Acomodó la almohada bajo la cabeza dolorida y respondió a aquella presión familiar.
Drus. ¿Estás bien? Sentí algo… mal.
Tu casa, transmitió Drusniel. Los Vrinn. ¿Qué está haciendo tu padre?
Sabes lo que significa el aislamiento. Sin visitas de casa.
Entonces, ¿cómo puedes ayudarme?
Hay requisiciones en el anexo inferior del Consejo. Dos compañías mercenarias. Ambas marcadas como urgentes.
Drusniel se incorporó en la cama. Su corazón golpeaba contra sus costillas. ¿Cómo lo sabes?
Las copias de logística llegan al anexo antes de que las casas reciban sus resúmenes.
¿En qué archivo?
Despachos recientes. Empieza por el registro de entrada.
¿Qué compañías?
Las copias describen una como procedente de la superficie y otra como mixta. No dan nombres.
¿Fechas?
No exactas. Pero las requisiciones estaban marcadas como urgentes.
Nos están espiando.
Busca la expresión «solución Thel’varin».
¿Qué pone antes?
Eso es todo lo que tengo para ti.
La familia sabía de exploradores y rutas de patrulla mapeadas. No había mencionado mercenarios ni requisiciones.
¿Qué tan reciente?
Días. No semanas.
Comprobaré las requisiciones.
Bien. Mantente cerca de tu familia. Sigue entrenando si puedes.
Con Zaelar.
Si tiene algo útil que enseñarte.
Yo decido qué es útil.
Claro. Quiero que sobrevivas a esto, Drus.
Entonces tráeme algo que pueda comprobar.
Mira en el anexo. El contacto se debilitó.
La presencia se retiró.
Drusniel se frotó la frente hasta que pudo soportar encender una lámpara.
Anotó el archivo y la expresión. Si solo llevaba una advertencia a su padre, le preguntaría dónde la había oído.
Comprobaría el registro de entrada por la mañana.
Fin de Capítulo 5.2 —> 5.3: La Rivalidad de la Casa: La Reunión Secreta
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