
Maris lo encontró esa noche.
Dulint había tomado la primera guardia—no porque fuera su turno, sino porque el sueño no vendría de todos modos. Ella apareció de las sombras de su campamento improvisado, moviéndose silenciosamente, sentándose a su lado sin invitación.
—Tú tampoco duermes —dijo.
—Enanos viejos y videntes. —Casi sonrió—. Ninguno de nosotros descansa fácil.
—Tú también ves cosas. —No era una pregunta—. Puedo notarlo. Cómo miras a la nada. Cómo llevas un peso que nadie más puede ver.
Dulint estuvo callado por un largo momento. El Faro pulsaba cerca, su suave brillo un recordatorio constante de todo hacia lo que corrían.
—Veo fuego —admitió finalmente—. Stonehold ardiendo. Mi gente muriendo. Mi sobrino— —Se detuvo.
—Tus visiones te muestran lo que podría pasar.
—Las visiones de otra persona. —La miró—realmente miró, viendo el agotamiento, el dolor, la fuerza que la mantenía en movimiento a pesar de todo—. Fui a una vidente. Antes de empezar esto. Me dijo… cosas.
—¿Qué cosas?
Dile. Comparte la carga. Deja que alguien más lleve esto.
Pero podía ver cómo reaccionaría ella. El miedo. La urgencia. La necesidad desesperada de moverse más rápido, de prevenir lo peor.
—Me dijo advertencias. Sobre lo que podría pasar si fallamos. —Eligió sus palabras cuidadosamente—. Sobre lo que costaría.
—Y no se lo estás diciendo a los otros.
—No.
—Esa no es tu decisión. —Su voz era aguda—. Sus vidas. Sus futuros. Merecen saber qué están arriesgando.
—Quizás. O quizás estaríamos mejor preparados.
—La vidente fue muy específica. La velocidad mata. La cautela salva. —Encontró sus ojos—. No puedo controlar lo que sé. Pero puedo controlar cómo afecta a los otros.
—Mintiéndoles.
—Protegiéndolos.
Maris estuvo callada por un largo tiempo. Cuando habló de nuevo, su voz era más suave, pero no menos cierta.
—Aún así no es tu decisión.
—Lo sé. —Dulint se volvió hacia la oscuridad más allá de su campamento—. Es la única decisión que tengo.
Ella lo miró como si supiera que había más. Siempre había más.
Él no podía dárselo.
Fin de Capítulo 16.4 —> 16.5: La Advertencia del Vidente: La Partida
Quick Links
Legal Stuff